À procura de textos e pretextos, e dos seus contextos.
07/07/2009
L’artificialité des frontières en Afrique subsaharienne - Turbulences et fermentation sur les marges
Issu de la Conférence de Berlin (février 1885), le découpage politique de l’Afrique correspond davantage aux ambitions hégémoniques des puissances européennes qu’aux identités et solidarités des populations locales. Le tracé des frontières, avalisé aux indépendances par l’Organisation de l’Unité Africaine, est donc une construction largement artificielle. Il en a résulté des conflits frontaliers qui, s’ils se généralisaient, pourraient rapidement déboucher sur une recomposition territoriale inédite, mais aussi une dynamique économique très florissante autour de la contrebande et de la corruption. Les périphéries vont-elles devenir des centres ?
Christian Bouquet, « L’artificialité des frontières en Afrique subsaharienne », Les Cahiers d’Outre-Mer, 222 | Avril-Juin 2003, [En ligne], mis en ligne le 13 février 2008. URL : http://com.revues.org/index870.html. Consulté le 07 juillet 2009.
Negócios na indústria caem 21,8% em Maio
O volume de negócios na indústria apresentou, em Maio deste ano, uma variação homóloga de -21,8% (-22,5% em Abril), de acordo com os dados do Instituto Nacional de Estatística (INE).
A contribuir para esta variação estiveram os comportamentos negativos nas vendas para ambos os mercados, interno e externo.
Segundo explica o INE, todos os grandes agrupamentos Industriais registaram taxas de variação negativas, destacando-se o de Energia com uma variação homóloga de menos 32,7% (-32,5% em Abril).
O agrupamento de Bens Intermédios apresentou o contributo mais influente para a variação do índice total, menos 9,6 p.p., associado a uma variação homóloga de -25,2% (-27,3% no mês anterior).
Também em termos homólogos, o emprego, as remunerações e as horas trabalhadas diminuíram, respectivamente, 5,8%, 4,0% e 5,5%.
Em termos de variações mensais, o índice de volume de negócios da indústria registou um aumento de 1,5% face a Abril, quando em Maio de 2008 havia registado um aumento de 0,5%.
A variação média nos últimos 12 meses foi de menos 10%, reduzindo-se em 2,0 p.p. face ao observado no mês anterior.
TVI24 - 07.07.09
Cartes des goûts, cartes du monde
L’alimentation est affaire de milieu naturel, mais aussi de culture. Dans une perspective mondiale, la cartographie de la production de denrées alimentaires (céréales, viandes, produits tropicaux, boissons alcoolisées) et de leur consommation permet de mettre en évidence certains phénomènes à l’œuvre dans la mondialisation, tels que la tension entre la convergence culturelle et l’affirmation des particularités locales, mais aussi les rapports entre le nord et le sud.
Clarisse Didelon, « Cartes des goûts, cartes du monde », Confins [Online], 6 | 2009, posto online em 12 juin 2009, Consultado o 07 juillet 2009. URL : http://confins.revues.org/index5863.html
G8 y G188: Opulencia de unos y miseria de los demás
Las promesas sólo comprometen a quienes las creen
El G8 (Grupo de los 8) es un grupo de discusión y asociación económica de 8 de los países económicamente más poderosos del mundo: Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá y Rusia. En conjunto, representan el 61% de la economía mundial. En 2007 en todo el mundo, el G8 abarcaba al 13,1% (870 millones de personas) de la población mundial (6.700 millones de personas) y produjo alrededor del 58% (31,5 billones de dólares) del PIB mundial (54,5 billones de dólares). Además, esos ocho países industrializados contabilizan más del 70% de los gastos militares de todo el mundo.
El sábado por la mañana, los ministros de Asuntos Exteriores del G8 se reunieron en Trieste: trataron, además de las cuestiones financieras y energéticas, tres asuntos. En primer lugar, una declaración sobre «Afganistán y su dimensión regional», relacionada con todos los problemas de esa región del mundo; la cuestión de los refugiados; y el control de las fronteras y la lucha contra el tráfico de armas y drogas… En ese contexto recordaron la suerte de alrededor de 2,5 millones de refugiados que huyen de la ofensiva que lleva a cabo el ejército pakistaní para desalojar a los talibanes de tres distritos del valle de Swat y sus alrededores, en el noroeste del país… Los ministros también se fijaron en la próxima elección presidencial de Afganistán, prevista para el 20 de agosto. Ni una palabra sobre la injerencia de los 75.000 soldados de la coalición y los cientos de muertos civiles, especialmente niños, atribuidos a los errores: los aviones teledirigidos que causan estragos. Tranquilos, nos dicen, el mando ha ordenado investigaciones. A las familias desgarradas se les ha indemnizado. Los afganos son unos ingratos: es por la buena causa, Occidente y su democracia aerotransportada van a librar a las mujeres afganas del burka, esa prisión ambulante.
El segundo asunto que preocupa a los grandes de este mundo es Irán. Después de esperar en vano la caída de Admanidejad en beneficio del «reformador» Musaví, piensan debilitar a Irán con el imperativo de que imponga el orden sin tocar un pelo de los manifestantes, entre los que habrá que dirimir con claridad, algún día, la parte sincera del movimiento de protesta, sin embargo perfectamente legítimo, y la parte correspondiente a los servicios de seguridad occidentales, como no ha dejado de denunciar el clero iraní.
¿Un nuevo orden energético?
Durante dicha reunión, Rusia advirtió del riesgo de «aislar» al régimen de Teherán, mientras que Roma y París proponen una posición «enérgica» sobre las violencias postelectorales en Irán. Serguei Lavrov estima que «el aislamiento de Irán» sería «un enfoque erróneo», tras una entrevista con el ministro italiano de Asuntos Exteriores Franco Frattini. La nuclearización iraní debe figurar en el programa de las discusiones. El viernes está prevista una reunión «a cinco»: (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania e Italia) para tratar este asunto de la proliferación y el tratamiento diplomático que se le debe dar en esta etapa. La elección parece reflejar las dificultades que encuentran los occidentales en su voluntad de arrimar a Moscú y Pekín a una política común con respecto a Irán. Rusia y China han declarado recientemente que rechazarían una estrategia de incrementar las sanciones de la ONU contra Teherán, incluso en el caso de que las propuestas estadounidenses no diesen resultado.
Último punto: según nos dicen, se ha acentuado la presión sobre el gobierno israelí con las llamadas a una congelación total de la colonización en los territorios palestinos lanzadas por los países del G8 y el Cuarteto para la Paz en Oriente Próximo. El Cuarteto «exhorta a las autoridades israelíes a detener la colonización». Por otra parte, el G8 y el Cuarteto reafirman el principio de dos Estados para dos pueblos (…) así como su apoyo a la organización de una conferencia internacional sobre Oriente Próximo, en Moscú en 2009, con el fin de reanudar el proceso de paz. Pero hay que señalar que nadie ha hablado de sanciones contra Israel, quien desafía a todo el mundo, incluida Francia, que ha tomado el tren estadounidense en marcha. No habrá más resoluciones del Consejo de Seguridad a la vista de lo que ha hecho Israel con las docenas de resoluciones anteriores.
Volviendo al asunto principal de la energía, en una declaración conjunta publicada tras la cumbre del G8 dedicada a la energía en Roma (Italia), los países concernidos, la Comisión Europea y los ministros de los quince países invitados han insistido especialmente en el hecho de que la crisis económica y financiera actual no debería retrasar las inversiones y proyectos energéticos programados. Éstos son fundamentales para la recuperación económica, señala la declaración. Con el lema «Más allá de la crisis: hacia un nuevo orden mundial energético», relativo al cambio climático, los ministros de los ocho países más industrializados y la Unión Europea se han comprometido a contribuir al éxito de la Convención de las Naciones Unidas sobre el cambio climático y a la conferencia de Copenhague a finales de 2009 y han pedido que se promuevan inversiones destinadas a mejorar la eficacia energética, las infraestructuras, la diversificación de las fuentes de energías y la innovación tecnológica (1).
Finalmente, se trata de la crisis financiera, los ministros del G8 piensan que ya es hora de empezar a hablar de «estrategias de salida de la crisis», señalan los ministros de Finanzas del G8. Dichos ministros de Finanzas del G8 reunidos en Italia recuerdan las estrategias de salida de la crisis pero llaman a proseguir los esfuerzos de relanzamiento. En cambio, el comunicado final no recuerda las pruebas de resistencia de los bancos. Los ministros de Finanzas del Grupo de los Ocho celebraron el sábado los primeros signos de «estabilización» de la economía mundial en su comunicado final «Hay señales de estabilización en nuestras economías (…) pero la situación sigue siendo incierta y los riesgos significativos siguen influyendo sobre la estabilidad económica y financiera», escribieron los ministros. Según el director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, el desempleo alcanzará un «pico a principios de 2001» debido al desajuste entre el regreso del crecimiento previsto «a principios de 2010» y su impacto sobre el mercado laboral (2).
Como informa la web altermondialiste , los países industrializados hacen todo lo posible para sabotear la conferencia de las Naciones Unidas sobre la crisis económica y financiera mundial y sus consecuencias sobre el desarrollo que se celebró del 24 al 26 de junio en Nueva York –fecha escogida curiosamente por Italia para convocar la reunión de los ministros del G8-. Para Attac , esta conferencia podría haber sido la ocasión de movilizar al conjunto de los 192 Estados miembros alrededor de un proyecto mundial de salida del modelo neoliberal dominante –cuyo fracaso está comprobado-, con el objetivo de construir otro mundo más justo, más democrático, más solidario y más respetuoso de los imperativos ecológicos. Desgraciadamente no será así. Y los grandes países industrializados, detrás de los cuales se detectan las presiones de las multinacionales, son los responsables absolutos. El informe Stiglitz contiene análisis raramente formulados en este sentido sobre la responsabilidad de las desigualdades en la gestación de la crisis y sobre la incapacidad del mercado para autorregularse. También formula propuestas interesantes sobre la regulación del sistema financiero internacional, la reabsorción de la deuda de los países pobres, etcétera. Pero Estados Unidos y los países miembros de la Unión Europea han sido astutos para eliminar la mayoría de las recomendaciones del informe Stiglitz del proyecto de declaración final. Mientras que se trataba de promover el G192 como instancia de decisión internacional, han conseguido restablecer la supremacía del G20. Finalmente, para difuminar mejor el estatuto de esta reunión, no enviaron a ningún jefe de Estado o de gobierno (3)
De paso hay que señalar que la suerte de los 188 países restantes no interesa al G8, ni a su heredero el G20 en el que se han concedido ilusiones a una docena de países emergentes. Todos los días se gastan más de 2.000 millones de dólares en armamento para asegurar el acceso de las empresas a las materias primas y a los mercados. Se gastan más de 1,2 billones de dólares en armas y Jacques Diouf tiene que suplicar 60.000 millones de dólares para luchar contra el hambre. Además ha declarado que mil millones de personas sufren de malnutrición. Cuando se sabe que en Estados Unidos se gastan en publicidad 400.000 millones de dólares y 30.000 millones en Francia, uno se pregunta hasta dónde puede llegar el egoísmo de los ricos. Las múltiples injerencias hacen que los países africanos tengan muy pocas posibilidades de rebelarse, sin embargo sus materias primas atraen las ansias de todos los países industrializados, sin olvidar a China.
La Unión Europea está construyendo una fortaleza. Miles de refugiados procedentes de África llegan todos los meses a las islas Canarias o a las costas italianas. La mayoría de ellos son deportados inmediatamente hacia sus regiones de origen. Incluso a los refugiados procedentes de zonas de guerra, como Iraq o Afganistán, se les envía de nuevo a la carnicería. En la frontera entre Estados Unidos y México se está construyendo un muro de 1.100 kilómetros para impedir la inmigración. Los trabajadores inmigrados se utilizan como una mano de obra muy barata porque el miedo a la expulsión permite mantener sus salarios y sus condiciones de trabajo bajo mínimos.
Se trató con precisión sobre la ayuda a África; los países ricos del G8 prometieron desbloquear 60.000 millones de dólares en cinco años para luchar contra el sida y la malaria, desmintiendo insistentes rumores según los cuales se habían retractado. Además, el G8 ha confirmado el compromiso tomado en la cumbre de Gleneagles (Escocia) en 2005, de incrementar en 25.000 millones de dólares al año su ayuda al desarrollo para África, de aquí a 2010. En cuanto a la crisis alimentaria, los dirigentes del G8 han declarado su preocupación pero sin embargo no han anunciado nuevas medidas financieras para los países más afectados por la crisis alimentaria. Según los cálculos de Oxfam, que tiene experiencia, con el dinero que se pagará a lo largo de 5 años, el aumento de la ayuda global sólo llegará a 23.000 millones de dólares en 2010, mientras que el G8 había prometido un aumento de 50.000 millones en Gleneagles (Inglaterra) en 2005. En dólares contantes se trataría de incrementar la ayuda pública al desarrollo (APD) de 80.000 a 130.000 millones de dólares. No se cumplirán los objetivos. Comparemos esta ayuda tan codiciada de 50.000 millones de dólares con el mercado de las armas, que es de 1,2 billones de dólares, vendidos justamente por los países del G8 a los países en desarrollo que se endeudan para matarse entre sí. Esta ayuda representa apenas el 4%. Además, los gastos publicitarios mundiales se estiman en 385.000 millones de dólares. En 2006, Francia ha gastado en publicidad 22.000 millones de euros, es decir, el equivalente de la ayuda prometida a África. Los países desarrollados dan limosna con una mano y con la otra recaudan el doble por medio de las deudas, que hacen que esos países tengan sistemas educativos abocados al fracaso y una sanidad deplorable (4).
Esta negación de la dignidad ha hecho reaccionar a la Iglesia. En una carta abierta a los jefes de Estado y gobierno la víspera de la cumbre en Italia (8-10 de julio), los presidentes de las conferencias episcopales de los países miembros del G8 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Rusia, Gran Bretaña y Estados Unidos) escribieron: «Paradójicamente, los pobres son los que menos han contribuido a la crisis económica que aflige en la actualidad a nuestro mundo, pero son ellos quienes, muy probablemente, sufrirán lo peor de sus estragos, ya que están relegados en los márgenes de una pobreza aplastante… Los países del G8 deberían asumir sus responsabilidades en la promoción del diálogo con las demás grandes potencias económicas para prevenir nuevas crisis financieras»
«Los obispos piden a los Estados que mantengan sus compromisos relativos al aumento de las ayudas al desarrollo dirigidas a reducir la pobreza mundial y alcanzar los ‘objetivos del milenio’, especialmente en los países africanos, para el año 2015». Colaborando de forma constructiva con los países en desarrollo, añaden, los países ricos podrán ayudarles a «convertirse en agentes activos de su crecimiento (1), con la participación en las reformas políticas, gubernamentales, económicas y sociales al servicio del bien común». Preocupados por el «impacto que podría tener el cambio climático sobre la vida de los más pobres», los obispos exigen «compromisos concretos»: «proteger a los más desfavorecidos y al planeta no son ideas contradictorias sino prioridades morales para todas las personas del mundo». «Son, recalcan, las formas del bien común del siglo XXI» (5).
¿Para qué sirve el G8?
Hay que preguntarse, en definitiva, para qué sirve el G8. La cuestión misma de su utilidad está planteada de forma ambigua. Actualmente, el mundo ha evolucionado a una globalización fijada y un juego de poder incierto. El G8 se fundamenta de forma obsesiva en la cuestión de su dimensión. No se puede comprender la utilidad del G8 solo, hay que reemplazarlo en una estrategia planetaria puesta en marcha por las potencias. El primer círculo de mando es justamente el G8, sus herramientas financieras, económicas y comerciales son su aura, incluidos el Banco Mundial, el FMI, cuya muerte se ha anunciado varias veces, y la OMC.
El brazo armado, sin ninguna duda, es la OTAN, y el G8 a menudo se convierte en G7 por la exclusión de hecho de Rusia en la toma de las grandes decisiones. Desde el año pasado, para incluir a los países del BRIC (Brasil, India, China y Rusia), se inventó el G20. Y para redondear el club se han nombrado caballeros a algunos países como Arabia Saudí, cuyo papel se limita a reciclar sus petrodólares para el FMI pero también a marcar el paso a la OPEP. ¿Qué sucede con las organizaciones internacionales? Aparte del Consejo de Seguridad, con un papel claro, los demás revolotean sin tomar parte realmente en los acontecimientos, como es el caso del PNUD, UNICEF, FAO… y también de la UNESCO, de la cual uno se pregunta para qué sirve en realidad.
(1) Clausura de la cumbre del G8 dedicada a la energía, Actu-Environnement.com, 16 de mayo de 2009.
(2) JB, El G8 celebra los signos de estabilización de la economía, (Le Figaro) con AFP, 13 de junio de 2009.
(3) «Comment saboter une conférence des nations unies», http://www.france.attac.org/spip.php?article10129
(4) Chems Eddine Chitour: Le G8 prelude au gouvernement mundial? Mille Babords, 13 de julio de 2008.
(5) Áspera lección de los obispos católicos al egoísmo de los países ricos, 26 de junio de 2009, http://justiciaypaz.dominicos.org/noticia.aspx?noticia=650
Rebelion - 07.07.09
Advertencia y amenaza para América Latina
El golpe de Estado en Honduras es una advertencia que no se puede ignorar ni minimizar considerándolo como un hecho aislado ocurrido en un país pequeño y pobre.
El golpe se dio en Honduras, pero afecta a toda América Latina y el Caribe porque nos está indicando que ese pasado ominoso no quedó bien sepultado y que la osadía de declararnos independientes y soberanos no nos es perdonada. No se puede sacar otra conclusión de los sucesos hondureños, donde el golpe militar fue la respuesta al propósito de hacer de ese país una nación más justa, donde los sectores populares tuvieran voz.
Nuestros pueblos, aún con democracias imperfectas, injusticias y desigualdades, han ido estrechando sus relaciones, tienen conciencia de sus derechos y los defienden. También defienden sus tierras y las riquezas que ellas contienen. Frente a quienes quieren cerrarles el camino están los que los impulsan a seguir adelante. Hay gobiernos que recuperan los recursos naturales y otros que los entregan. Sin embargo, en medio de las diferencias se han encontrado importantes coincidencias y en ese contexto el golpe en Honduras se convierte en un peligro generalizado.
Así lo entendieron América Latina y el Caribe que reaccionaron en forma inmediata, unitaria y firme, a través de todos los organismos de integración creados. También lo entendieron así los países desarrollados de Europa que a través de la Unión Europea señalaron, con la firma de los 27 cancilleres, que el derrocamiento del presidente Zelaya era una violación inaceptable del orden constitucional en Honduras y exigieron el retorno a la normalidad democrática.
Reacciones similares se produjeron en todos los continentes, pero hubo una especialmente débil y fue la de Estados Unidos, país que se supone que también ha entrado en una etapa de cambios. El presidente Barack Obama dijo que estaba muy preocupado por lo sucedido, que cualquier conflicto y disputa debe resolverse pacíficamente a través de un diálogo sin interferencias externas y le pidió a todos los actores políticos y sociales de Honduras respetar las normas democráticas y la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos...
Pero antes de entrar en el análisis de las posiciones de la nueva administración estadounidense es importante conocer qué causó el golpe contra el presidente hondureño.
El pecado de Zelaya
Manuel Zelaya fue postulado por el Partido Liberal, que es uno de los dos partidos políticos tradicionales de Honduras que se han alternado en el gobierno en los períodos en que no ha habido dictaduras. Aunque ambas colectividades podrían incluirse en la derecha política, el Partido Liberal ha asumido desde hace años una línea progresista e incluso pertenece a la socialdemócrata Internacional Socialista. Zelaya tuvo desde un comienzo la oposición de los medios que pertenecen, sin excepción, a la derecha política, ganó por un margen no muy grande a su rival del Partido Nacional y fue ratificado como presidente después de la intervencionista visita de una enviada del entonces presidente Bush.
Una vez en el gobierno, la gestión del mandatario se orientó a la búsqueda de una mayor justicia social, lo que desató una fuerte oposición de sus adversarios políticos e incluso de algunos personeros de su partido. Su más encarnizado rival ha sido y es Roberto Micheletti, presidente del congreso que hoy, gracias al golpe, puede ostentarse como presidente. Micheletti es un presidenciable fallido, perdió todas las veces que aspiró a ser el candidato de su partido a la primera magistratura. Fue derrotado por Zelaya y también por quien postula ahora al cargo en las elecciones previstas para el 29 de noviembre próximo.
A las distintas medidas puestas en práctica por Zelaya se agregó una basada en la Ley de Participación Ciudadana, dictada bajo su gobierno. Esa ley señala que los ciudadanos pueden pedirle al presidente que se haga una consulta ciudadana, que no es vinculante, sobre el tema que estimen de interés. Más de 400 mil personas le solicitaron que se consultara la opinión de la gente sobre una Asamblea Constituyente. Esas consultas, según la ley, debe hacerlas el Instituto Nacional de Estadística y no tienen otro objetivo que conocer lo que el ciudadano común piensa sobre el tema de que se trate.
Eso es lo que se iba a consultar el día en que se produjo el golpe de Estado. La pregunta concreta era:
”¿Está usted de acuerdo que en las elecciones generales de noviembre del 2008 se instale una Cuarta Urna en la cual el pueblo decida la convocatoria a una Asamblea Constituyente?
“Sí...... No...”
La Cuarta Urna era la que se agregaría a las tres urnas en que se deposita el voto en las elecciones generales, de ellas una es para la votación por presidente de la república, otra para parlamentarios y la tercera para alcaldes y regidores. El período de Zelaya termina en Enero, de modo que todo lo relativo a la eventual convocatoria a una Asamblea Constituyente lo habría tenido que ver su sucesor, por lo tanto, ni siquiera existía un proyecto que considerara la reelección presidencial ni ninguna otra materia.
El motivo por el cual se desató el problema es muy diferente. Honduras tiene una constitución dictada en 1982, bajo el régimen dictatorial del general Policarpo Paz García y en ella los 8 primeros artículos son declarados “pétreos”,eso quiere decir que no se pueden modificar nunca. La razón es una sola, son los que determinan un tipo de gobierno autoritario y defensor de los intereses de determinados sectores, que no están dispuestos a perder el poder. El que intente cambiar la constitución es considerado “traidor a la patria”.
Eso es lo que originó el golpe de Estado, pero a ello se agregan otros hechos.
“Nada de golpes”
Volvamos a la reacción inicial del presidente Barack Obama. En Tegucigalpa, la capital hondureña, se realizaban gestiones para encontrar una salida al problema en los días previos al golpe, en las que participaba el personal de la embajada estadunidense, cuyo titular Hugo Llorens fue nombrado en tiempos de Bush. El diplomático había viajado a Washington y durante su estadía allí trascendió en las esferas políticas hondureñas que el día jueves de esa semana la secretaria de Estado Hillary Clinton había hecho una llamada telefónica al personal de la embajada o a algún dirigente opositor diciendo que “nada de golpes”.
En círculos allegados al gobierno sólo se registraba el hecho. Al embajador Llorens se le conocían declaraciones como “no se puede violar la Constitución para crear otra Carta Magna porque eso sería como vivir en `la ley de la selva´”, dicho en una conferencia de prensa el 6 de junio. Luego, asegurando que lo que se hiciera en materia constitucional era cosa de los hondureños, agregó ” que lo que se haga que se haga dentro de la ley, si se hace o no se hace una variante de lo que estamos hablando, que se haga dentro de la ley, dentro de la Constitución”.Era obvio lo que sugería.
Si nos atenemos a los hechos, el camino seguido por los golpistas fue acusar al presidente de salirse de la ley y la constitución y aplicar las disposiciones legales y constitucionales, tan promovidas por Lorens, para dar el golpe de Estado. Si no hubieran mandado a los militares a detener a Zelaya y expulsarlo del país de la manera en que lo hicieron, podrían haberle dado algún grado de credibilidad a sus acusaciones, pero bien se dice en México que la forma es fondo. Fue un golpe de Estado sin causa justificada.
El Presidente Obama sólo reaccionó el día lunes 29, cuando ya todas las organizaciones que hemos señalado se habían pronunciado. Las argumentaciones que se leen en la prensa estadounidense no son aceptables, porque en definitiva apuntan a que se temía que en Honduras se dictara una constitución similar a la venezolana, con lo cual se suman a la histeria “antichavista” sin haber entendido lo que está sucediendo en América Latina. Sólo evidencian preocupación por la pérdida de su hegemonía.
Y en lo que respecta a América Central, que Estados Unidos siempre ha considerado como si fuera de su propiedad, resulta que hasta el golpe en Honduras el imperio tenía perdido el control de esa región. Si esta es la manera de recuperarlo, toda América Latina tiene que ponerse en guardia. El cambio que se está dando en la región intenta abrir cauces a la participación popular como elemento fundamental de un sistema democrático y las reformas constitucionales son el instrumento que le abre paso.
Después de este tropezón que puso en duda los propósitos expuestos por Obama en sus discursos, Estados Unidos modificó su actitud inicial y se sumó a última hora con carácter de “patrocinador” a la resolución que por unanimidad aprobó la Asamblea General de las Naciones Unidas condenando el golpe de Estado en Honduras.
Rebelion - 07.07.09
Plans sociaux, la détresse sourde de ceux qui restent
«La dernière, c’était il y a trois ans. C’était la troisième restructuration ? Ou la quatrième? Je ne compte même plus, on est un peu blasé ici.» Elle rit doucement, Véronique (1), 45 ans, embauchée chez Alcatel-Lucent il y a dix ans. Depuis, les plans de départs volontaires et les restructurations se sont enchaînés. Elle raconte : «Les prestataires partent d’abord, puis les salariés qui passent "au guichet"… et la charge de travail augmente. Trois cents personnes travaillaient dans l’unité, une dizaine est restée. Le reste de l’activité est partie au Maghreb. A chaque fois, les projets sont arrêtés, le savoir s’en va, ça me déprime. Ce qu’ils ne comprennent pas [la direction, ndlr], c’est que quand ils virent les 55 ans, c’est des compétences qu’on perd. C’est frustrant : le travail et les collègues partent, et nous, nous avons l’impression de devoir toujours recommencer.»
On parle rarement d’eux car ce ne sont pas les plus à plaindre : après tout, ils ont gardé leur boulot. Pourtant, depuis que les restructurations sont devenues dans de grands groupes un outil de gestion quasi-permanent - et maintenant que les licenciements touchent toutes les catégories d’entreprises -, ils représentent une bonne partie des salariés. Ceux qui restent après un plan social et qu’on appelle parfois les «rescapés». Pour certains observateurs, il ne s’agit que d’un «problème de riches» : «Dans toutes les restructurations que j’ai accompagnées, les gens qui restaient étaient tout de même plus satisfaits que ceux qui se faisaient virer», lance le consultant d’un cabinet d’expertise. Justement : «Leur parole, leur souffrance sont interdites. Ils sont toujours considérés comme les "veinards", explique Marie-José Hubaud, médecin du travail jusqu’à l’année dernière, et auteure du livre Des hommes à la peine (2). Des études montrent pourtant que les «survivants» peuvent, eux aussi, être fragilisés par les restructurations - qu’ils soient confrontés à une surcharge de travail une fois leurs collègues partis ou qu’ils aient perdu toute confiance dans leur société.
«Syndrome». «Les conséquences du chômage sur la santé sont en général bien étudiées - et encore, la France est pauvre en données de ce genre», estime Thomas Coutrot, économiste. Il participe au groupe d’experts chargé par le gouvernement de mettre en place pour 2010 une enquête sur les risques psychosociaux au travail. Avant d’ajouter : «Mais le "syndrome du survivant", lui, est très peu étudié, à part dans quelques enquêtes au Etats-Unis et en Finlande par exemple.» Stress, dépression, accidents du travail… Les salariés ayant vu des proches collègues se faire licencier seraient plus exposés que les autres, selon ces enquêtes (lire ci-contre). Pire, selon une étude finlandaise publiée en 2004, les grosses réductions d’effectifs augmenteraient les risques de décès suite à une maladie cardiovasculaire parmi les «survivants». «"Survivants", le mot est fort, admet Marie-José Hubaud. On l’utilise lors de catastrophes naturelles pour des personnes ayant échappé à la mort. Ici, de quelle mort s’agit-il ? De celle du contrat psychologique qui lie le salarié à son entreprise. Le terme fait référence au risque de perte d’identité, vue la place qu’occupe le travail dans nos sociétés contemporaines. Les "survivants" sont dans une ambivalence de sentiments : entre soulagement, inquiétude et culpabilité d’avoir assisté, impuissants, aux drames de leurs collègues.»
Entre les entreprises qui proposent des plans de départs volontaires bien garnis et celles qui licencient en donnant le minimum d’indemnités, les «stigmates» sur ceux qui restent ne sont pas les mêmes. «Il arrive que les directions soient transparentes sur les critères de licenciement, qu’elles proposent des formations pour motiver les survivants dans un projet commun, témoigne l’ex-médecin du travail. Un an après, le plan social n’est alors même plus dans les conversations des salariés.»
Défouler. Véronique, l’ingénieure d’Alcatel, a pris l’habitude de courir. Le midi, pour se défouler. «Pour vous exprimer mon état d’esprit, cette année, je me suis dit : "Je n’ai pas eu d’augmentation, le budget du projet sur lequel je travaille va être réduit de 50 %. Mais j’irai courir le midi, je prendrai une heure et demie s’il le faut, je fais ce que je veux".» Des collègues ont mal au dos, d’autres dépriment ou sont dépassés par la surcharge de travail. «On fait notre boulot - j’aime toujours mon métier -, mais maintenant, on pose nos limites. Il y a dix ans, les gens restaient plus tard le soir. Avant, les ingénieurs d’Alcatel ne se mobilisaient pas - moi la première [elle n’est pas syndiquée, ndlr]. Mais à force, on est plus solidaires, on manifeste contre les restructurations qu’on ne comprend plus. On ne saisit pas toujours la logique derrière les réorganisations : j’ai formé des gens sur un site à qui on devait passer un projet… Six mois après, le projet nous est revenu. Le pire, c’est le peu de respect qu’ils ont pour nous.»
Véronique parle d’«eux». Pas ses responsables directs - «qui ne maîtrisent pas plus que nous les décisions», explique-t-elle -, mais les dirigeants de l’entreprise. «Ils ne savent pas ce que nous faisons, ils savent juste ce que nous coûtons. Et nous sommes simplement trop chers.» Elle se sent dévalorisée. Jusqu’à l’écœurement quand elle raconte que cette année, le service des ressources humaines a mis en place un système d’évaluation «basé sur les "nouvelles valeurs" d’Acatel-Lucent : "passion, énergie"». «C’est presque se moquer de nous.»
(1) Le prénom a été modifié. (2) Editions La Découverte.
Libération - 06.07.09
CCM cierra 42 oficinas de Madrid y el Mediterráneo
El Comité de Dirección de CCM aprobó ayer el cierre de 42 oficinas de la zona mediterránea en su mayoría, y de Madrid. El plan debe estar listo en 40 días y no supondrá recortes de empleo ya que los trabajadores se reubicarán en otras oficinas, según confirmó UGT. La entidad continúa haciendo estudios de rentabilidad y no descarta prescindir de otras 80 sucursales de la costa, con lo que habría reducido unas 120, el 20% de la red inicial, según fuentes de la entidad. CCM irá con más cuidado a partir de ahora hasta que se inicien las fusiones y ver cómo encajan las redes.
"Para determinar el cierre de oficinas, el comité se ha basado en la rentabilidad negativa presente y la difícil consecución de rentabilidad en un futuro próximo", dijo la caja. El objetivo es centrarse en Castilla-La Mancha y en el negocio minorista, prescindiendo de otras divisiones y parte de la corporación.
El País - 07.07.09
Portugal tem a gasolina mais cara da UE antes de impostos
O Negócios analisou a evolução dos preços dos combustíveis desde o início do ano em Portugal e na União Europeia. A conclusão aponta para que os preços tenham subido mais em Portugal, desde o início deste ano, do que na média dos países da UE. Isto no caso dos preços sem impostos. Porque quando analisados os preços com impostos, a evolução é um pouco diferente, de acordo com os dados disponíveis no site da Comissão Europeia.
Jornal de Negócios - 07.07.09
Este foi «um dos piores concursos de sempre»
Segundo a FENPROF, apenas entraram no quadro 417 dos cerca de 50 mil candidatos que apresentaram 65.464 candidaturas, ou seja menos de um por cento.
Paralelamente - adianta a FENPROF -, 11.836 docentes que já pertencem aos quadros (40,9 por cento do total de docentes dos Quadros de Zona Pedagógica/QZP) não obtiveram colocação no novo quadro criado (Quadro de Agrupamento).
"Perante estes números, pode dizer-se que este é um dos piores concursos de sempre", alerta aquela estrutura sindical, que acusa o Ministério da Educação (ME) de ter feito uma "grosseira manipulação dos números, com o intuito de enganar a opinião pública", designadamente com a indicação nos Quadros de Agrupamento e de Escola da relação vagas positivas/vagas negativas.
Segundo a FENPROF, não se compreende também como pode o ME afirmar que, numa segunda fase, serão colocados mais 38 mil docentes dos QZP e contratados, quando as escolas ainda não fizeram o levantamento das necessidades após esta primeira fase de colocação.
"O que há são cerca de 38 mil docentes por colocar na QZP e contratados de primeira prioridade e outros tantos que são identificados pelo ME como ´Outros candidatos´", observa ainda.
A FENPROF reitera que este é o "concurso mais negativo dos últimos anos", o que, na sua perspectiva, fará "crescer, como nunca, as situações de instabilidade para docentes dos quadros e remeterá para o desemprego muitos milhares de docentes que aguardam o ingresso em quadro ou, pelo menos, uma contratação".
Entretanto, o ME revelou hoje que 30 mil professores foram colocados em estabelecimentos de ensino públicos na primeira fase do concurso, para os próximos quatro anos lectivos.
“Nesta primeira fase do concurso são colocados cerca de 30 mil professores, entre Quadros de Escola (QE), Quadros de Zona Pedagógica (QZP) e professores contratados que obtiveram lugar de Quadro de Agrupamento (QA)”, disse o secretário de Estado da Educação, Valter Lemos, em conferência de imprensa, em Lisboa.
Segundo Valter Lemos, na segunda fase do concurso, até ao final de Agosto, “deverão ser colocados mais 38 mil professores, provenientes dos QZP e dos professores contratados”.
Este ano, os docentes são colocados por quatro anos lectivos, quando até ao concurso de 2006 foram colocados por três anos.
Destak.pt - 06.07.09
Associação Sindical de Seguranças da PJ solidária com greve de guardas prisionais
A ASS/PJ refere, em comunicado, que se revê em "algumas das reivindicações dos guardas prisionais, nomeadamente no aumento do vencimento base auferido pelos seguranças da PJ".
"Refira-se que esta categoria profissional aufere o vencimento base mais baixo dos quadros da PJ, sendo inclusive inferior ao vencimento base de um especialista auxiliar. À data o vencimento base de um segurança de escalão 1 ronda os 850 euros, o que corresponde a aproximadamente 50 por cento do vencimento base de um inspector no mesmo escalão", diz a ASS/PJ, presidida por Nuno Moreira.
Outra das reivindicações dos guardas prisionais com a qual a ASS/PJ se solidariza é a idade da passagem à aposentação, notando que, apesar de desenvolverem "uma actividade de alto risco e desgaste rápido, os seguranças da PJ não podem solicitar a disponibilidade aos 55 anos, como o fazem os elementos da carreira de investigação criminal".
Sublinhando que existem "muitas outras" situações que merecem crítica, já "devidamente comunicadas ao Ministério da Justiça", a ASS/PJ lamenta "que a tutela só se preocupe com resultados mediáticos, descurando assim as condições de trabalho dos seus funcionários nas mais variadas áreas".
Entretanto, o primeiro dia de greve dos guardas prisionais por um estatuto profissional digno, aposentação aos 60 anos e remuneração justa teve uma adesão entre os 90 e os 95 por cento, conforme dados, respectivamente, da Direcção-Geral dos Serviços Prisionais (DGSP) e do Sindicato Nacional do Corpo da Guarda Prisional (SNCGP).
Segundo Jorge Alves, presidente do SNCGP, "os estabelecimentos prisionais de Sintra, Linhó, Pinheiro da Cruz, Viseu e Polícia Judiciária de Lisboa e do Porto tiveram uma adesão à greve de 100 por cento".
Os serviços mínimos, nomeadamente a vigilância dos reclusos e a segurança das instalações, estão a ser assegurados pelos guardas em greve.
O sindicato tem marcados dois períodos de greve: hoje, terça e quarta-feira e nos próximos dias 17, 18 e 19.
Destak.pt - 06.07.09
06/07/2009
Britain: 'We will not pay for your mess'
John Millington
No worker will pay for the economic crisis, unions have insisted, after Chancellor Alistair Darling refused to rule out a public-sector pay freeze to provide an extra £5 billion public investment.
In a week where the government has come in for criticism for being evasive about spending plans, the Chancellor gave little assurance to working people.
"We will decide on our pay policy over the next few weeks. It has got to be fair to people who work for the public sector, just as we have to be fair to the private sector," he said.
Attempting to pitch worker against worker, Mr Darling insisted a race to the bottom was the only way for Britain to come out of the recession.
"We have got to be fair with regard to people who work in the private sector, many of whom have seen their pay conditions somewhere near freeze."
Mr Darling's comments follow a recommendation by Audit Commission chief executive Steve Bundred for real-term wage cuts, claiming that this would be a "pain free" way to help the economy recover.
In a highly controversial article in a Sunday newspaper, Mr Bundred said that £50 billion needed to be found to plug the hole in the public finances.
Instead of suggesting a tax rise for the highest earners, Mr Bundred insisted £5bn could be found by freezing public-sector pay.
Mr Bundred also attempted to speak for public-sector workers, suggesting they "have done well over the past decade" and would not mind wage reductions.
In a side swipe at the unions, Mr Bundred said: "Don't believe the shroud wavers who tell you grannies will die and children will starve if spending is cut. They won't. Cuts are inevitable and perfectly manageable."
UNISON general secretary Dave Prentis had no time for Mr Bundred's protests and insisted that wage freezes were not the way to get through a recession.
"Let's be clear, the recession was caused by bankers and speculators and the lack of regulation. Low-paid public-sector workers, who will be helping communities through the recession, shouldn't be expected to pay."
The UNISON leader called for some "fairness to be injected into the system, crack down on tax evaders and make the rich pay their fair share."
NASWUT general secretary Chris Keates agreed that reducing the purchasing power of workers would not help Britain out of recession.
"The idea that you have to have some equity of misery, that because the private sector is suffering, the public sector must too is disgraceful."
She added: "What it is doing is not understanding the role of public services in a recession - to sustain and rebuild the economy."
Morning Star - 05.07.09
BASF vai cortar 3.700 postos de trabalho
O consórcio químico alemão BASF anunciou esta segunda-feira que vai cortar 3.700 postos de trabalho para assegurar a integração da empresa suíça Ciba, adquirida no passado mês de Abril.
De acordo com o Cinco Días, os cortes de pessoal vão acontecer lentamente até 2013 e é esperada uma redução dos custos em 300 milhões de euros.
Recorde-se que a Comissão Europeia (CE) autorizou no passado mês de Março a compra da Ciba por parte da BASF.
TVI24 - 06.07.09
Confiança dos investidores da Zona Euro cai pela primeira vez em quatro meses
O índice elaborado pelo instituto de conjuntura alemão Sentix para a zona euro caiu para menos 31,3 pontos, contra 27 em Junho.
O índice das expectativas caiu para menos 5,5 pontos contra 1,25 pontos positivos no mês anterior, enquanto o que mede as condições correntes de negócio recuou para 53,75 pontos negativos contra menos 51,25.
"Os investidores estão a ficar impacientes porque a situação não está a melhorar como esperavam", comenta o Sentix no seu comunicado, acrescentando que isto está a tornar-se patente nos mercados bolsistas.
O Sentix indica que 803 investidores responderam ao inquérito mensal, que foi realizado entre os dias 2 e 4 de Julho.
SIC - 06.07.09
La metástasis del capital
El lunes 21 de octubre de 1929, el mercado bursátil sobrevaluado comenzó su caída. Logró una breve recuperación a mediados de semana, pero 7 días más tarde, el Martes Negro, volvió a derrumbarse: se pusieron a la venta 16 millones de acciones y no había compradores. El juego se había acabado.
El capitalismo de casino ha hecho crack estrepitosamente. Sufrimos en estos tiempos un auténtico aluvión de noticias sobre la hecatombe económica en curso. Los mass-media, en manos de los mismos agentes económicos protagonistas del derrumbe, nos bombardean día tras día con informaciones fragmentarias e intencionadamente manipuladas por los creadores de opinión para impedir una visión de conjunto de las entrañas del proceso. De este modo, las sopas de cifras difícilmente inteligibles, los rescates financieros multimillonarios, las pseudonacionalizaciones bancarias y demás flashes inconexos, pretendidamente aclaratorios de la gravedad de la situación, se convierten en un magma caótico destinado a transmitir la idea de que, aunque la nave haga agua por los cuatro costados, las vías se pueden taponar con medidas “cosméticas” o profilácticas que no afecten a su rumbo ni pongan en peligro el puesto de mando.
Paralelamente, los títeres políticos, dócilmente sometidos a los dictados del poder económico, tienen el descaro de violar flagrantemente los mandamientos del, hasta hace bien poco, sacrosanto neoliberalismo ortodoxo (su catecismo para las vacas gordas). Vemos así cómo, transmutados súbitamente en apóstoles de la llamada “socialización de las pérdidas”, se aprestan a decidir intervenciones multimillonarias para librar al capital financiero de sus activos basura. Tratan de esta forma de recomponer a costa del erario público las maltrechas arcas de los especuladores, contribuyendo incluso al saneamiento y posterior restitución al capital privado de los buques insignia del capitalismo de la edad dorada como Chrysler o General Motors.
Este hecho desvela la falacia difundida a los cuatro vientos por la propaganda neoliberal imperante, cuyo primer mandamiento es que el estado no se entrometa en los negocios, cuando en realidad requiere, como vemos un día si y otro también, su auxilio permanente para tratar de allanar los obstáculos que la dinámica contradictoria de la acumulación de capital encuentra constantemente a su paso.
El capitalismo exangüe encuentra en el capital público y en el apoyo entregado de los bancos centrales los últimos puntales que pugnan por mantener con respiración asistida al paciente terminal. Sin embargo, ello no debería sorprender a nadie, ya que la clase política es, parafraseando a John Dewey, la sombra que el gran capital proyecta sobre la sociedad.
De esta suerte, la situación económica mundial está tomando un cariz de patetismo surrealista pocas veces resaltado. A pesar del carácter dramático de las consecuencias sociales de la vorágine especulativa que cotidianamente presenciamos (explosión del paro, quiebras inminentes de fondos de pensiones, ejecuciones inmobiliarias masivas, etc.), la élite de oligarcas político-financieros, derramando abundantes lágrimas de cocodrilo, no ceja ni un instante en su empeño de obtener las máximas regalías públicas, sufragadas involuntariamente por toda la ciudadanía. Su intención es continuar con sus trapacerías a una escala aun superior, manteniendo incólume la estructura del poder social y dando una vuelta de tuerca más en la huida hacia adelante del capitalismo parasitario.
En el colmo del descaro y la desfachatez, los creadores de esta montaña de capital ficticio, destinada a exprimir al máximo el flujo de plusvalía que mana del capital productivo (y que, según los apologistas neoliberales, habría de servir para lubricar el sistema económico con una asignación de recursos más eficiente que eliminaría el carácter cíclico del capitalismo), sufren una metamorfosis pasmosa abandonando su catecismo ideológico neoliberal al compás del agravamiento de la situación de sus cuentas de resultados. De este modo, haciendo gala de una volubilidad teórica abracadabrante, arrumban al desván a su santón monetarista mister Friedman y su retórica neoliberal y antiestatista, para abalanzarse en brazos del salvador por excelencia del capitalismo letárgico, Lord Keynes, y adaptar un sucedáneo espurio de su teoría a las necesidades actuales de la acumulación de capital. Presenciamos pues cómo todo el aparato ideológico de la clase dominante desempolva los viejos manuales macroeconómicos de estirpe keynesiana, hasta hace bien poco denostados y sometidos a anatema por esos mismos propagandistas del capital. Pero ya se sabe que, cuando se trata de evitar el hundimiento del barco, las fruslerías teóricas de los académicos se pueden enviar al purgatorio, para a continuación rescatar las viejas recetas reiteradamente denostadas en los tiempos de vacas gordas. Queda de esta forma al desnudo, dicho sea de paso, la falta de rigor y la perfecta adecuación a los intereses de la clase capitalista de esa pseudociencia llamada pomposamente teoría económica.
Así pues, nuestros ínclitos expertos y eximios teóricos de la Academia y de los Servicios de Estudios de la gran banca y los organismos internacionales al servicio de la “libre empresa” se aprestan raudos a bendecir de nuevo los déficit públicos e incluso la activación de la impresora de billetes (llamada, eufemísticamente, expansión monetaria cuantitativa). Todo vale en el intento desesperado por sanear la maltrecha economía de mercado y su hipertrofiado sector financiero a costa de las arcas públicas.
Paralelamente, millones de trabajadores, entrampados en las arenas movedizas de las deudas impagables y los expedientes de regulación de empleo, sufren la inclemencia del ajuste. A ellos no llegan ni por asomo esas regalías y dádivas públicas con las que el Estado ejerce su función de mamporrero del capital. Más bien al contrario: las voces de los expertos ultramontanos claman por una mayor “flexibilización” laboral que abarate el despido y facilite la expulsión de millones de trabajadores “excedentes” del mercado de trabajo y la reducción del sueldo y los derechos de los restantes. Las ejecuciones inmobiliarias son masivas y reflejan crudamente el trato discriminatorio en las ayudas y dispendios públicos: millones volcados en los bancos para su saneamiento mientras se niegan moratorias hipotecarias o cualquier tipo de ayuda financiera a las víctimas de la orgía especulativa.
Contemplamos pues meridianamente cómo la supuesta vuelta al keynesianismo de esta política económica no es más que otra cortina de humo, lanzada por los tribunos de los tabloides hegemónicos y sus padrinos en los departamentos de las Facultades de Economía, para ocultar que las montañas de fondos vertidas sobre los cortocircuitados mercados financieros no se dirigen a financiar inversiones generadoras de empleo sino a restablecer la rentabilidad del sector más parasitario y especulativo de la economía. Lo único que se pretende con ello es volver a las andadas y sentar las bases que favorezcan una huida hacia adelante del entramado capitalista, sin alterar ninguno de los presupuestos que han llevado a la actual hecatombe.
Y mientras tanto, esta enorme montaña de dinero fiduciario, de especulación inmobiliaria y de activos financieros basura que están volatilizándose a ojos vista muestra al desnudo en su derrumbe la permanencia de las bases históricas de la acumulación de capital y los límites intrínsecos de la misma.
De esta forma contemplamos cómo, a medida que colapsa el endiablado entramado financiero basado en la inflación especulativa de activos bursátiles e inmobiliarios, aparece con claridad meridiana la desesperada pugna del capitalismo por superar una vez más la contradicción insoluble entre la tendencia a la acumulación ilimitada de plusvalía y las crecientes dificultades para su valorización. Estos cortocircuitos internos del sistema, y su incapacidad consiguiente para corregir los desequilibrios que conlleva el anárquico proceso de producción, impiden sacarlo por sus propios medios de las arenas movedizas en las que está atrapado. Ello implica, inevitablemente, la necesidad de movilizar todos los recursos públicos disponibles inflando de deuda las arcas públicas para tratar de engrasar esta maquinaria oxidada para que vuelva por sus fueros. El objetivo sería dar una nueva vuelta de tuerca a la creciente condición parasitaria del capitalismo actual, basado en la proliferación por doquier de ingresos no ganados, rentistas y especulativos, cada vez más alejados de la menguante economía productiva.
Así pues, mientras el maremoto financiero-crediticio resultante de esta brutal superproducción general de mercancías impacta contra la inerme economía real, sus culpables reorganizan sus fuerzas con el apoyo incondicional de la clase política mundial para tratar de continuar a su antojo con el expolio del planeta y de sus sufridos pobladores. Aunque parezca inaudito, mientras en los oasis de la abundancia capitalista se desarrolla la mencionaba barahúnda de consumo y especulación rampantes, más de tres mil millones de personas sobreviven con menos de dos dólares diarios en el erial de miseria que ocupa la mayor parte del planeta.
En resumen, vemos que los medios empleados para trascender de nuevo los límites del proceso de acumulación son los de siempre: centralización y concentración crecientes de los capitales para eliminar las partes más ineficientes de la estructura económica capitalista; la ya mencionada ayuda del papá estado para tratar de recomponer los paralizados circuitos financieros a través de inyecciones multimillonarias de liquidez, que permitan encontrar por esta heterodoxa vía un comprador de última instancia de derivados financieros sin ningún valor de mercado y reducir la hipertrofia creciente de capital ficticio carente de refrendo productivo; incremento de la intensidad de la explotación del trabajo, con la galopante destrucción de empleo que actualmente presenciamos y el aumento consiguiente del ejército industrial de reserva, para deprimir los salarios reduciendo costes laborales.
Así mismo, el núcleo central del poder imperial pone en marcha todos los mecanismos para traspasar el coste de la crisis a los países pobres a través del intercambio desigual, los trucos financieros de los mercados de divisas y la manipulación de los precios de las materias primas y fuentes de energía que realizan las multinacionales en el trampeado y asimétrico comercio internacional.
Simultáneamente, cumpliendo con enorme probidad su función de anestésicos sociales, los pseudoizquierdistas moralizantes, entre los que destacan los economistas y periodistas reformistas al estilo de Krugman o Stiglitz, braman contra la especulación rampante y sermonean lastimeramente sobre la necesidad de volver al capitalismo del tendero, basado en el esfuerzo prudente y en el trabajo metódico y supuestamente libre de especulación y de comportamientos irresponsables. Vuelve a resucitar en estos sermones de los ecónomos el espectro del viejo Weber que, en su ética protestante, fundamentaba la ética capitalista en la vida dedicada al trabajo honrado, la austeridad puritana y la entrega al buen Dios.
Sin embargo, todo esto son pamplinas. La evolución histórica del capitalismo enseña que no hay capitalismo bueno-productivo y capitalismo malo-especulativo y que tampoco es posible embridarlo para controlar sus desajustes estructurales. Así que todas estas monsergas machaconas de los expertos de cabecera (asesores áulicos de quienes tratan de mantener, a pesar de las tempestades, firme el timón del barco) rezuman cinismo insostenible y defensa a ultranza del statu quo por los cuatro costados.
La verdad es que el llamado capitalismo productivo, basado en la producción de mercancías a través de la explotación del trabajo humano, lleva insertas las tendencias opuestas y autodestructivas que han provocado la crisis actual. En un proceso histórico que comenzó doscientos años atrás, el sistema ha ido generando endógenamente (debido a sus necesidades intrínsecas de preservar la realización de la plusvalía y el mantenimiento de la tasa de ganancia) un apéndice de capitalismo de casino que es tremendamente funcional a la necesidad del capital de mantener su valorización tensando al máximo la cuerda de la explotación del trabajo asalariado.
Este apéndice parasitario del capital se convirtió en hegemónico como salida a la pérdida de rentabilidad de la tradicional producción de mercancías de los sectores industriales dominantes en los llamados “treinta años gloriosos” posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Este vacío dejado por el agotamiento del modelo productivo de posguerra no pudo ser llenado por la llamada terciarización y la subsiguiente incorporación a los procesos productivos de las tecnologías de la información y la comunicación en la denominada tercera revolución industrial.
Así pues, ninguna salida productiva asumió el relevo a una escala lo suficientemente grande para poder desempeñar el mismo papel que la industria automovilística de la precedente fase fordista. El capitalismo buscó su tabla de salvación en la especulación en bienes raíces y en el festín de derivados financieros surgidos para sostener la gran montaña de deuda que constituye la clave de bóveda del andamiaje de la estructura económica moderna. Se trataría de pugnar por escapar (como vemos ahora, infructuosamente) del inexorable final de todos los auges capitalistas: el derrumbe progresivo de la tasa de ganancia causado por la plétora de mercancías invendibles que inunda los saturados mercados.
Empero, tarde o temprano, el festín de productos financieros creados para multiplicar la rentabilidad de los ingentes excedentes no reinvertidos en la inversión productiva se vuelve incapaz de llenar la brecha creciente entre las rentas salariales y el volumen de consumo necesario para mantener la maquinaria en marcha. Los astronómicos ingresos derivados del “milagro del interés compuesto” y del consumo de los rentistas y especuladores no pueden compensar el constante declive de la participación de los salarios en la renta nacional. Los “cortadores de cupones” de Weber que viven de ingresos no ganados acaban secando el pozo de especulación del que mana su parasitaria riqueza.
El hecho palmario es que la reproducción ampliada del capital se mantiene incólume mientras el retraso crónico de los salarios respecto al creciente volumen de medios de consumo puestos en circulación pueda ser compensado por el crédito y el consumo de los rentistas. Pero la exorbitante rentabilidad de los productos financieros creados para apuntalar este déficit creciente de demanda efectiva acaba socavando las bases de su propia perpetuación, al desplazarse cada vez más capitales hacia estos sectores especulativos donde la rentabilidad es mucho mayor, abandonando éstos la esfera productiva y minando paulatinamente la base de su propia supervivencia.
En este punto crítico, el “chicle” del ciclo alcista ya no se puede estirar más y la pugna del capitalismo por superar sus propias e insolubles contradicciones desemboca en un hundimiento aún más estrepitoso que en anteriores ocasiones históricas. El supuesto auge no ha sido más que el resultado de un esfuerzo sin precedentes por retrasar el estallido de las costuras del entramado con el lubricante multiplicador de riqueza ficticia que representa la avalancha vampírica de entelequias de ingeniería financiera parida por los prebostes de Wall Street.
En conclusión, por debajo del estruendo de la propaganda legitimadora de los tabloides y de los brindis al sol de los politicastros, desarbolados por la gravedad de la situación, opera la falsa idea legitimadora de que no es el sistema como un todo el que hace agua por los cuatro costados, sino sólo el castillo de naipes piramidal levantado por una cúpula de especuladores que han pervertido las reglas del capitalismo productivo. Estos agiotistas sin escrúpulos habrían estado enriqueciéndose astronómicamente aprovechándose de los incautos pequeños inversores y ahorradores que habrían quedado atrapados en este timo piramidal creado por los trasuntos de los antiguos alquimistas medievales (buscadores, como ellos, de la piedra filosofal de crear riqueza de la nada).
El objetivo de esta enorme ceremonia de la confusión reinante es que el público no tenga a su alcance nunca las herramientas de análisis necesarias para comprender el trasfondo de la actual hecatombe. Las pseudoexplicaciones dominantes son de una pobreza pasmosa, pero tienen una función común: tratar de concentrar las causas y los culpables en sectores concretos de la economía capitalista, dando de esta manera a entender que la reforma de los procedimientos erróneos, el salvamento de los sectores más afectados y la purga de los especuladores avariciosos serán capaces de corregir las disfunciones actuales y hacer retornar al sistema a su funcionamiento ordinario.
Se trataría, trayendo a colación una, quizás demasiado socorrida, metáfora quirúrgica, de aislar la zona tumoral (el sector especulativo de los fondos de inversión y de titulización de hipotecas) para tratar de extirparla antes de que haga metástasis. Sin embargo, la expansión de las células cancerígenas ya ha colonizado todo el organismo y resulta imposible su eliminación, quedando pues como último recurso la transfusión de enormes cantidades de plasma sanguíneo (la llamada expansión cuantitativa o inyección masiva de liquidez monetaria) para mantener artificialmente con vida al moribundo, convertido en una suerte de mutante-zombi necesitado de sostenimiento artificial.
Como siempre, los medios de comunicación de masas cumplen con su función alienante de ocultar la gravedad del paciente y de otorgar una pátina de respetabilidad pseudocientífica a las consignas del complejo político-empresarial, envueltas y adornadas con la retórica vacua de los expertos de las Facultades de Economía. El fin último de esta monumental manipulación informativa perfectamente orquestada es evitar a toda costa que la población tome conciencia de las causas y de los culpables que han generado esta huida hacia adelante del capitalismo senil que estamos presenciando en tiempo real.
Una huida hacia adelante que no se diferencia en lo esencial de las acaecidas en los últimos doscientos años de historia del sistema capitalista, si bien las bruscas oscilaciones anteriores palidecen ante el espectáculo actual de un proceso de acumulación de capital cada vez más parasitario e improductivo. Esta nueva vuelta de tuerca de la metástasis capitalista otorga al sistema actual un potencial destructivo mucho mayor que en otras situaciones similares del pasado. Entre otras cosas, porque, con este modo de producción, la naturaleza que nos sostiene ya no se sostiene a sí misma frente a un Moloch que la expolia sin cesar, amenazando directamente la supervivencia de la especie.
Hoy como ayer, la única manera de que este mutante-zombi no arrastre en su descomposición degenerativa a la humanidad y a su maltrecho entorno ecológico, comporta la construcción de un agente histórico de transformación social que sea capaz de arrumbar el organismo agonizante en que se ha convertido el imperio del capital. Si esta tarea prometeica se viera colmada por el éxito se podría aspirar a construir, sobre las cenizas del actual, un modo de producción no depredador que, en una simbiosis productiva que no agoste los recursos naturales, vertebre la organización social poniéndola al servicio de las auténticas necesidades humanas antes de que sea demasiado tarde.
Rebelion - 06.07.09
El remedio para los despidos: cesen al jefe
En 2004 hicimos un documental llamado La Toma (thetake.org), acerca de las empresas manejadas por los trabajadores. Después del dramático colapso económico del país en 2001, miles de trabajadores se metieron a sus fábricas cerradas y las pusieron a producir de nuevo y formaron cooperativas. Abandonados por los jefes y los políticos, ellos mismos recobraron los salarios caídos y las indemnizaciones, a la vez que recuperaron sus puestos de trabajo. Mientras estábamos de gira con la película, por Europa y América del Norte, había una pregunta que surgía una y otra vez:
Eso está muy bien para Argentina, pero ¿alguna vez podría pasar aquí?
Bien, con la economía mundial asemejándose tanto a la de Argentina en 2001 (y a causa de muchas de las mismas razones) hay una nueva ola de acción directa, esta vez entre los trabajadores de los países ricos. De nuevo emergen las cooperativas como práctica alternativa ante más despidos. Los trabajadores en Estados Unidos y Europa comienzan a preguntar las mismas cosas que sus contrapartes latinoamericanas: ¿por qué nos tienen que despedir? ¿Por qué no podemos correr al jefe? ¿Por qué se le permite al banco hundir a nuestra compañía mientras obtiene miles de millones de dólares de nuestro dinero?
El 15 de mayo, en Cooper Union (una prestigiosa universidad estadunidense. N de la T), en Nueva York, participamos en un panel llamado Corran al jefe: de Buenos Aires a Chicago, la solución con base a que el trabajador tome el control
. Participaron personas del movimiento en Argentina, así como trabajadores de la lucha de la fábrica Republic Windows and Doors, en Chicago.
Fue una gran manera de escuchar en forma directa a aquellos que intentan reconstruir la economía de abajo hacia arriba y que necesitan un significativo apoyo del público, así como de quienes arman las políticas públicas en todos los niveles gubernamentales. Para aquellos que no pudieron llegar, a continuación un rápido resumen de los recientes acontecimientos en el mundo del control obrero:
Argentina:
En Argentina –fuente e inspiración directa de muchas de las actuales acciones laborales– ha habido más tomas en los pasados cuatro meses que en los previos cuatro años. Un ejemplo: en enero, Arrufat, fábrica de chocolate con 70 años de existencia, fue repentinamente abandonada por sus dueños. Treinta empleados ocuparon la planta y a pesar de la enorme deuda en energía eléctrica que dejaron los antiguos propietarios producen chocolates a la luz del día usando generadores. Con un préstamo de menos de 5 mil dólares de The Working World (El Mundo Trabajador, theworkingworld.org), ONG que provee de fondos, iniciada por una simpatizante de La Toma, pudieron producir más de 10 mil huevos de pascua, su fin de semana más importante del año. Tuvieron una ganancia de 75 mil dólares, se llevaron a casa mil dólares cada uno y el resto lo ahorraron para futuras producciones.
Gran Bretaña:
Visteon es una empresa productora de autopartes, que se independizó de Ford en 2000. En una de las plantas, a cientos de trabajadores les dieron el aviso seis minutos antes de que su lugar de trabajo cerrara. En Belfast, 200 trabajadores realizaron un plantón en la azotea de su fábrica y al día siguiente otros 200 en Enfield hicieron lo mismo.
Durante las semanas siguientes Visteon incrementó su paquete de indemnización hasta 10 veces más que su oferta inicial, pero la compañía rehúsa depositar el dinero en las cuentas bancarias de los trabajadores hasta que abandonen las plantas, y los trabajadores se niegan a abandonarlas hasta que vean el dinero.
Irlanda:
A comienzos del año, una fábrica en la que trabajadores hacen el legendario Waterford Crystal (cristalería) fue ocupada durante siete semanas, cuando una empresa estadunidense tomó el control de la compañía matriz Waterford Wedgwood para entrar en un receivership (un tipo de bancarrota empresarial, en el cual se asigna a una empresa para que controle la compañía. N de la T).
Ahora la compañía estadunidense puso 10 millones de euros en un fondo de indemnización y las negociaciones están en curso para mantener algunos de los puestos laborales.
Canadá:
Mientras las tres grandes compañías automotrices se colapsan, Canadian Auto Workers (un poderoso sindicato, N de la T) ha ocupado al menos cuatro plantas de autopartes y las oficinas de cuatro legisladores provinciales.
En cada caso, las fábricas estaban cerrando y los trabajadores no recibían la compensación que se les debía. Ocuparon las plantas para que no se llevaran las máquinas y así obligar a las compañías a regresar a la mesa de negociaciones; justo la misma dinámica de las tomas de los obreros en Argentina.
Francia:
En Francia, este año hay una nueva ola de secuestros de jefes
, en los cuales los enfurecidos empleados detienen a sus jefes en las plantas que enfrentan juicio hipotecario. Hasta ahora las compañías que han sido blanco de esto incluyen a Caterpillar, 3M, Sony y Hewlett Packard.
Al ejecutivo de 3M lo llevaron a comer moules et frites (mejillones y papas fritas) durante su calvario de una noche. En Francia, esta primavera se proyectó una exitosa comedia llamada Louise-Michel, película en la cual un grupo de trabajadoras contrata a un sicario para matar a su jefe luego de que cierra la fábrica sin aviso previo.
En marzo, un representante sindical francés dijo: aquellos que siembran miseria cosechan furia. La violencia la realizan aquellos que reducen los puestos laborales, no aquellos que intentan defenderlos
.
Y el mes pasado mil obreros siderúrgicos franceses y belgas irrumpieron en la asamblea anual de los accionistas de ArcelorMittal, la mayor compañía de acero del mundo. Irrumpieron en la sede central de la compañía en Luxemburgo, destrozaron las puertas, rompieron las ventanas y pelearon contra la policía.
Polonia:
También el mes pasado, en el sur de Polonia, en el mayor productor de coque en Europa, miles de obreros tapiaron la entrada a las oficinas centrales de la compañía, en protesta contra las reducciones salariales.
Estados Unidos:
En Chicago, en diciembre pasado 260 trabajadores de la fábrica Republic Windows and Doors ocuparon su planta en lo que fueron seis días determinantes. Con la ayuda de una inteligente campaña contra el mayor acreedor de la compañía, Bank of America (¡A ti te rescataron, a nosotros nos traicionaron!
) y una masiva solidaridad internacional ganaron la indemnización que se les debía. La planta está en proceso de volver a abrir con nuevos dueños, haciendo ventanas energéticamente eficientes. Recontrataron a todos los trabajadores con los salarios que tenían.
En Chicago comienza a marcarse una pauta. Hartmarx, que también tiene su sede en esa ciudad, es una compañía con 122 años que hace trajes, incluyendo el azul marino que Barack Obama usó en la noche de las elecciones y su esmoquin y abrigo de la toma de posesión. Hartmarx está en bancarrota. Su mayor acreedor es Wells Fargo, que recibió un rescate de 25 mil millones de dólares de los contribuyentes. Hay dos ofertas para comprar la compañía y mantenerla operando, pero Wells Fargo la quiere liquidar. Y 650 trabajadores votaron en favor de ocupar su fábrica en Chicago, si el banco toma pasos para liquidarla.
Barack Obama ganó la elección prometiendo una recuperación de abajo hacia arriba en vez de arriba hacia abajo. Una prueba de esa promesa será dónde comprará su próximo traje.
Rebelion - 06.07.09
Goldman Sachs, la grande machine à bulles
« Des actions internet à la hausse du pétrole, Goldman Sachs a organisé toutes les grandes manipulations des marchés depuis la Grande Dépression et s’apprête à recommencer, » écrit Matt Taibbi dans le magazine Rolling Stone. Cette banque qui symbolise à elle-seule l’emprise de Wall Street sur la société et la vie politique américaine est une gigantesque machine extrêmement sophistiquée, dit-il, qui a largement concouru à diriger la richesse utile accumulée par la société vers une série de bulles spéculatives dont elle a favorisé l’apparition et qui ont provoqué la ruine de millions de foyers américains, au seul profit de quelques investisseurs fortunés.
From tech stocks to high gas prices, Goldman Sachs has engineered every major market manipulation since the Great Depression - and they’re about to do it again.
The first thing you need to know about Goldman Sachs is that it’s everywhere. The world’s most powerful investment bank is a great vampire squid wrapped around the face of humanity, relentlessly jamming its blood funnel into anything that smells like money. In fact, the history of the recent financial crisis, which doubles as a history of the rapid decline and fall of the suddenly swindled-dry American empire, reads like a Who’s Who of Goldman Sachs graduates.
By now, most of us know the major players. As George Bush’s last Treasury secretary, former Goldman CEO Henry Paulson was the architect of the bailout, a suspiciously self-serving plan to funnel trillions of Your Dollars to a handful of his old friends on Wall Street. Robert Rubin, Bill Clinton’s former Treasury secretary, spent 26 years at Goldman before becoming chairman of Citigroup - which in turn got a $300 billion taxpayer bailout from Paulson. There’s John Thain, the rear end in a top hat chief of Merrill Lynch who bought an $87,000 area rug for his office as his company was imploding ; a former Goldman banker, Thain enjoyed a multibillion-dollar handout from Paulson, who used billions in taxpayer funds to help Bank of America rescue Thain’s sorry company. And Robert Steel, the former Goldmanite head of Wachovia, scored himself and his fellow executives $225 million in golden parachute payments as his bank was self-destructing. There’s Joshua Bolten, Bush’s chief of staff during the bailout, and Mark Patterson, the current Treasury chief of staff, who was a Goldman lobbyist just a year ago, and Ed Liddy, the former Goldman director whom Paulson put in charge of bailed-out insurance giant AIG, which forked over $13 billion to Goldman after Liddy came on board. The heads of the Canadian and Italian national banks are Goldman alums, as is the head of the World Bank, the head of the New York Stock Exchange, the last two heads of the Federal Reserve Bank of New York - which, incidentally, is now in charge of overseeing Goldman - not to mention ...
But then, any attempt to construct a narrative around all the former Goldmanites in influential positions quickly becomes an absurd and pointless exercise, like trying to make a list of everything. What you need to know is the big picture : If America is circling the drain, Goldman Sachs has found a way to be that drain - an extremely unfortunate loophole in the system of Western democratic capitalism, which never foresaw that in a society governed passively by free markets and free elections, organized greed always defeats disorganized democracy.
The bank’s unprecedented reach and power have enabled it to turn all of America into a giant pump-and-dump scam, manipulating whole economic sectors for years at a time, moving the dice game as this or that market collapses, and all the time gorging itself on the unseen costs that are breaking families everywhere - high gas prices, rising consumer-credit rates, half-eaten pension funds, mass layoffs, future taxes to pay off bailouts. All that money that you’re losing, it’s going somewhere, and in both a literal and a figurative sense, Goldman Sachs is where it’s going : The bank is a huge, highly sophisticated engine for converting the useful, deployed wealth of society into the least useful, most wasteful and insoluble substance on Earth - pure profit for rich individuals.
They achieve this using the same playbook over and over again. The formula is relatively simple : Goldman positions itself in the middle of a speculative bubble, selling investments they know are crap. Then they hoover up vast sums from the middle and lower floors of society with the aid of a crippled and corrupt state that allows it to rewrite the rules in exchange for the relative pennies the bank throws at political patronage. Finally, when it all goes bust, leaving millions of ordinary citizens broke and starving, they begin the entire process over again, riding in to rescue us all by lending us back our own money at interest, selling themselves as men above greed, just a bunch of really smart guys keeping the wheels greased. They’ve been pulling this same stunt over and over since the 1920s - and now they’re preparing to do it again, creating what may be the biggest and most audacious bubble yet.
If you want to understand how we got into this financial crisis, you have to first understand where all the money went - and in order to understand that, you need to understand what Goldman has already gotten away with. It is a history exactly five bubbles long - including last year’s strange and seemingly inexplicable spike in the price of oil. There were a lot of losers in each of those bubbles, and in the bailout that followed. But Goldman wasn’t one of them.
IF AMERICA IS NOW CIRCLING THE DRAIN, GOLDMAN SACHS HAS FOUND A WAY TO BE THAT DRAIN.
BUBBLE #1 - THE GREAT DEPRESSION
Goldman wasn’t always a too-big-to-fail Wall Street behemoth, the ruthless face of kill-or-be-killed capitalism on steroids - just almost always. The bank was actually founded in 1869 by a German immigrant named Marcus Goldman, who built it up with his son-in-law Samuel Sachs. They were pioneers in the use of commercial paper, which is just a fancy way of saying they made money lending out short-term IOUs to small-time vendors in downtown Manhattan.
You can probably guess the basic plotline of Goldman’s first 100 years in business : plucky, immigrant-led investment bank beats the odds, pulls itself up by its bootstraps, makes shitloads of money. In that ancient history there’s really only one episode that bears scrutiny now, in light of more recent events : Goldman’s disastrous foray into the speculative mania of pre-crash Wall Street in the late 1920s.
This great Hindenburg of financial history has a few features that might sound familiar. Back then, the main financial tool used to bilk investors was called an "investment trust." Similar to modern mutual funds, the trusts took the cash of investors large and small and (theoretically, at least) invested it in a smorgasbord of Wall Street securities, though the securities and amounts were often kept hidden from the public. So a regular guy could invest $10 or $100 in a trust and feel like he was a big player. Much as in the 1990s, when new vehicles like day trading and e-trading attracted reams of new suckers from the sticks who wanted to feel like big shots, investment trusts roped a new generation of regular-guy investors into the speculation game.
Beginning a pattern that would repeat itself over and over again, Goldman got into the investment-trust game late, then jumped in with both feet and went hog-wild. The first effort was the Goldman Sachs Trading Corporation ; the bank issued a million shares at $100 apiece, bought all those shares with its own money and then sold 90 percent of them to the hungry public at $104. The trading corporation then relentlessly bought shares in itself, bidding the price up further and further. Eventually it dumped part of its holdings and sponsored a new trust, the Shenandoah Corporation, issuing millions more in shares in that fund - which in turn sponsored yet another trust called the Blue Ridge Corporation. In this way, each investment trust served as a front for an endless investment pyramid : Goldman hiding behind Goldman hiding behind Goldman. Of the 7,250,000 initial shares of Blue Ridge, 6,250,000 were actually owned by Shenandoah - which, of course, was in large part owned by Goldman Trading.
The end result (ask yourself if this sounds familiar) was a daisy chain of borrowed money, one exquisitely vulnerable to a decline in performance anywhere along the line ; The basic idea isn’t hard to follow. You take a dollar and borrow nine against it ; then you take that $10 fund and borrow $90 ; then you take your $100 fund and, so long as the public is still lending, borrow and invest $900. If the last fund in the line starts to lose value, you no longer have the money to pay back your investors, and everyone gets massacred.
In a chapter from The Great Crash, 1929 titled "In Goldman Sachs We Trust," the famed economist John Kenneth Galbraith held up the Blue Ridge and Shenandoah trusts as classic examples of the insanity of leverage-based investment. The trusts, he wrote, were a major cause of the market’s historic crash ; in today’s dollars, the losses the bank suffered totaled $475 billion. "It is difficult not to marvel at the imagination which was implicit in this gargantuan insanity," Galbraith observed, sounding like Keith Olbermann in an ascot. "If there must be madness, something may be said for having it on a heroic scale."
BUBBLE #2 - TECH STOCKS
Fast-Forward about 65 years. Goldman not only survived the crash that wiped out so many of the investors it duped, it went on to become the chief underwriter to the country’s wealthiest and most powerful corporations. Thanks to Sidney Weinberg, who rose from the rank of janitor’s assistant to head the firm, Goldman became the pioneer of the initial public offering, one of the principal and most lucrative means by which companies raise money. During the 1970s and 1980s, Goldman may not have been the planet-eating Death Star of political influence it is today, but it was a top-drawer firm that had a reputation for attracting the very smartest talent on the Street.
It also, oddly enough, had a reputation for relatively solid ethics and a patient approach to investment that shunned the fast buck ; its executives were trained to adopt the firm’s mantra, "long-term greedy." One former Goldman banker who left the firm in the early Nineties recalls seeing his superiors give up a very profitable deal on the grounds that it was a long-term loser. "We gave back money to ’grownup’ corporate clients who had made bad deals with us," he says. "Everything we did was legal and fair - but ’long-term greedy’ said we didn’t want to make such a profit at the clients’ collective expense that we spoiled the marketplace."
But then, something happened. It’s hard to say what it was exactly ; it might have been the fact that Goldman’s co-chairman in the early Nineties, Robert Rubin, followed Bill Clinton to the White House, where he directed the National Economic Council and eventually became Treasury secretary. While the American media fell in love with the story line of a pair of baby-boomer, Sixties-child, Fleetwood Mac yuppies nesting in the White House, it also nursed an undisguised crush on Rubin, who was hyped as without a doubt the smartest person ever to walk the face of the Earth, with Newton, Einstein, Mozart and Kant running far behind.
Rubin was the prototypical Goldman banker. He was probably born in a $4,000 suit, he had a face that seemed permanently frozen just short of an apology for being so much smarter than you, and he exuded a Spock-like, emotion-neutral exterior ; the only human feeling you could imagine him experiencing was a nightmare about being forced to fly coach. It became almost a national cliche that whatever Rubin thought was best for the economy - a phenomenon that reached its apex in 1999, when Rubin appeared on the cover of Time with his Treasury deputy, Larry Summers, and Fed chief Alan Greenspan under the headline THE COMMITTEE TO SAVE THE WORLD. And "what Rubin thought," mostly, was that the American economy, and in particular the financial markets, were over-regulated and needed to be set free. During his tenure at Treasury, the Clinton White House made a series of moves that would have drastic consequences for the global economy - beginning with Rubin’s complete and total failure to regulate his old firm during its first mad dash for obscene short-term profits.
The basic scam in the Internet Age is pretty easy even for the financially illiterate to grasp. Companies that weren’t much more than pot-fueled ideas scrawled on napkins by up-too-late bong-smokers were taken public via IPOs, hyped in the media and sold to the public for megamillions. It was as if banks like Goldman were wrapping ribbons around watermelons, tossing them out 50-story windows and opening the phones for bids. In this game you were a winner only if you took your money out before the melon hit the pavement.
It sounds obvious now, but what the average investor didn’t know at the time was that the banks had changed the rules of the game, making the deals look better than they actually were. They did this by setting up what was, in reality, a two-tiered investment system - one for the insiders who knew the real numbers, and another for the lay investor who was invited to chase soaring prices the banks themselves knew were irrational. While Goldman’s later pattern would be to capitalize on changes in the regulatory environment, its key innovation in the Internet years was to abandon its own industry’s standards of quality control.
"Since the Depression, there were strict underwriting guidelines that Wall Street adhered to when taking a company public," says one prominent hedge-fund manager. "The company had to be in business for a minimum of five years, and it had to show profitability for three consecutive years. But Wall Street took these guidelines and threw them in the trash." Goldman completed the snow job by pumping up the sham stocks : "Their analysts were out there saying Bullshit.com is worth $100 a share."
The problem was, nobody told investors that the rules had changed. "Everyone on the inside knew," the manager says. "Bob Rubin sure as hell knew what the underwriting standards were. They’d been intact since the 1930s."
Jay Ritter, a professor of finance at the University of Florida who specializes in IPOs, says banks like Goldman knew full well that many of the public offerings they were touting would never make a dime. "In the early Eighties, the major underwriters insisted on three years of profitability. Then it was one year, then it was a quarter. By the time of the Internet bubble, they were not even requiring profitability in the foreseeable future."
Goldman has denied that it changed its underwriting standards during the Internet years, but its own statistics belie the claim. Just as it did with the investment trust in the 1920s, Goldman started slow and finished crazy in the Internet years. After it took a little-known company with weak financials called Yahoo ! public in 1996, once the tech boom had already begun, Goldman quickly became the IPO king of the Internet era. Of the 24 companies it took public in 1997, a third were losing money at the time of the IPO. In 1999, at the height of the boom, it took 47 companies public, including stillborns like Webvan and eToys, investment offerings that were in many ways the modern equivalents of Blue Ridge and Shenandoah. The following year, it underwrote 18 companies in the first four months, 14 of which were money losers at the time. As a leading underwriter of Internet stocks during the boom, Goldman provided profits far more volatile than those of its competitors : In 1999, the average Goldman IPO leapt 281 percent above its offering price, compared to the Wall Street average of 181 percent.
How did Goldman achieve such extraordinary results ? One answer is that they used a practice called "laddering," which is just a fancy way of saying they manipulated the share price of new offerings. Here’s how it works : Say you’re Goldman Sachs, and Bullshit.com comes to you and asks you to take their company public. You agree on the usual terms : You’ll price the stock, determine how many shares should be released and take the Bullshit.com CEO on a "road show" to schmooze investors, all in exchange for a substantial fee (typically six to seven percent of the amount raised). You then promise your best clients the right to buy big chunks of the IPO at the low offering price - let’s say Bullshit.com’s starting share price is $15 - in exchange for a promise that they will buy more shares later on the open market. That seemingly simple demand gives you inside knowledge of the IPO’s future, knowledge that wasn’t disclosed to the day-trader schmucks who only had the prospectus to go by : You know that certain of your clients who bought X amount of shares at $15 are also going to buy Y more shares at $20 or $25, virtually guaranteeing that the price is going to go to $25 and beyond. In this way, Goldman could artificially jack up the new company’s price, which of course was to the bank’s benefit - a six percent fee of a $500 million IPO is serious money.
Goldman was repeatedly sued by shareholders for engaging in laddering in a variety of Internet IPOs, including Webvan and NetZero. The deceptive practices also caught the attention of Nichol as Maier, the syndicate manager of Cramer & Co., the hedge fund run at the time by the now-famous chattering television rear end in a top hat Jim Cramer, himself a Goldman alum. Maier told the SEC that while working for Cramer between 1996 and 1998, he was repeatedly forced to engage in laddering practices during IPO deals with Goldman.
"Goldman, from what I witnessed, they were the worst perpetrator," Maier said. "They totally fueled the bubble. And it’s specifically that kind of behavior that has caused the market crash. They built these stocks upon an illegal foundation - manipulated up - and ultimately, it really was the small person who ended up buying in." In 2005, Goldman agreed to pay $40 million for its laddering violations - a puny penalty relative to the enormous profits it made. (Goldman, which has denied wrongdoing in all of the cases it has settled, refused to respond to questions for this story.)
Another practice Goldman engaged in during the Internet boom was "spinning," better known as bribery. Here the investment bank would offer the executives of the newly public company shares at extra-low prices, in exchange for future underwriting business. Banks that engaged in spinning would then undervalue the initial offering price - ensuring that those "hot" opening price shares it had handed out to insiders would be more likely to rise quickly, supplying bigger first-day rewards for the chosen few. So instead of Bullshit.com opening at $20, the bank would approach the Bullshit.com CEO and offer him a million shares of his own company at $18 in exchange for future business - effectively robbing all of Bullshit’s new shareholders by diverting cash that should have gone to the company’s bottom line into the private bank account of the company’s CEO.
In one case, Goldman allegedly gave a multimillion-dollar special offering to eBay CEO Meg Whitman, who later joined Goldman’s board, in exchange for future i-banking business. According to a report by the House Financial Services Committee in 2002, Goldman gave special stock offerings to executives in 21 companies that it took public, including Yahoo ! co-founder Jerry Yang and two of the great slithering villains of the financial-scandal age - Tyco’s Dennis Kozlowski and Enron’s Ken Lay. Goldman angrily denounced the report as "an egregious distortion of the facts" - shortly before paying $110 million to settle an investigation into spinning and other manipulations launched by New York state regulators. "The spinning of hot IPO shares was not a harmless corporate perk," then-attorney general Eliot Spitzer said at the time. "Instead, it was an integral part of a fraudulent scheme to win new investment-banking business."
Such practices conspired to turn the Internet bubble into one of the greatest financial disasters in world history : Some $5 trillion of wealth was wiped out on the NASDAQ alone. But the real problem wasn’t the money that was lost by shareholders, it was the money gained by investment bankers, who received hefty bonuses for tampering with the market. Instead of teaching Wall Street a lesson that bubbles always deflate, the Internet years demonstrated to bankers that in the age of freely flowing capital and publicly owned financial companies, bubbles are incredibly easy to inflate, and individual bonuses are actually bigger when the mania and the irrationality are greater.
GOLDMAN SCAMMED HOUSING INVESTORS BY BETTING AGAINST ITS OWN CRAPPY MORTGAGES.
Nowhere was this truer than at Goldman. Between 1999 and 2002, the firm paid out $28.5 billion in compensation and benefits - an average of roughly $350,000 a year per employee. Those numbers are important because the key legacy of the Internet boom is that the economy is now driven in large part by the pursuit of the enormous salaries and bonuses that such bubbles make possible. Goldman’s mantra of "long-term greedy" vanished into thin air as the game became about getting your check before the melon hit the pavement.
The market was no longer a rationally managed place to grow real, profitable businesses : It was a huge ocean of Someone Else’s Money where bankers hauled in vast sums through whatever means necessary and tried to convert that money into bonuses and payouts as quickly as possible. If you laddered and spun 50 Internet IPOs that went bust within a year, so what ? By the time the Securities and Exchange Commission got around to fining your firm $110 million, the yacht you bought with your IPO bonuses was already six years old. Besides, you were probably out of Goldman by then, running the U.S. Treasury or maybe the state of New Jersey. (One of the truly comic moments in the history of America’s recent financial collapse came when Gov. Jon Corzine of New Jersey, who ran Goldman from 1994 to 1999 and left with $320 million in IPO-fattened stock, insisted in 2002 that "I’ve never even heard the term ’laddering’ before.")
For a bank that paid out $7 billion a year in salaries, $110 million fines issued half a decade late were something far less than a deterrent - they were a joke. Once the Internet bubble burst, Goldman had no incentive to reassess its new, profit-driven strategy ; it just searched around for another bubble to inflate. As it turns out, it had one ready, thanks in large part to Rubin.
BUBBLE #3 - THE HOUSING CRAZE
Goldman’s role in the sweeping disaster that was the housing bubble is not hard to trace. Here again, the basic trick was a decline in underwriting standards, although in this case the standards weren’t in IPOs but in mortgages. By now almost everyone knows that for decades mortgage dealers insisted that home buyers be able to produce a down payment of 10 percent or more, show a steady income and good credit rating, and possess a real first and last name. Then, at the dawn of the new millennium, they suddenly threw all that poo poo out the window and started writing mortgages on the backs of napkins to cocktail waitresses and ex-cons carrying five bucks and a Snickers bar.
None of that would have been possible without investment bankers like Goldman, who created vehicles to package those lovely mortgages and sell them en masse to unsuspecting insurance companies and pension funds. This created a mass market for toxic debt that would never have existed before ; in the old days, no bank would have wanted to keep some addict ex-con’s mortgage on its books, knowing how likely it was to fail. You can’t write these mortgages, in other words, unless you can sell them to someone who doesn’t know what they are.
Goldman used two methods to hide the mess they were selling. First, they bundled hundreds of different mortgages into instruments called Collateralized Debt Obligations. Then they sold investors on the idea that, because a bunch of those mortgages would turn out to be OK, there was no reason to worry so much about the lovely ones : The CDO, as a whole, was sound. Thus, junk-rated mortgages were turned into AAA-rated investments. Second, to hedge its own bets, Goldman got companies like AIG to provide insurance - known as credit-default swaps - on the CDOs. The swaps were essentially a racetrack bet between AIG and Goldman : Goldman is betting the ex-cons will default, AIG is betting they won’t.
There was only one problem with the deals : All of the wheeling and dealing represented exactly the kind of dangerous speculation that federal regulators are supposed to rein in. Derivatives like CDOs and credit swaps had already caused a series of serious financial calamities : Procter & Gamble and Gibson Greetings both lost fortunes, and Orange County, California, was forced to default in 1994. A report that year by the Government Accountability Office recommended that such financial instruments be tightly regulated - and in 1998, the head of the Commodity Futures Trading Commission, a woman named Brooksley Born, agreed. That May, she circulated a letter to business leaders and the Clinton administration suggesting that banks be required to provide greater disclosure in derivatives trades, and maintain reserves to cushion against losses.
More regulation wasn’t exactly what Goldman had in mind. "The banks go crazy - they want it stopped," says Michael Greenberger, who worked for Born as director of trading and markets at the CFTC and is now a law professor at the University of Maryland. "Greenspan, Summers, Rubin and [SEC chief Arthur] Levitt want it stopped."
Clinton’s reigning economic foursome - "especially Rubin," according to Greenberger - called Born in for a meeting and pleaded their case. She refused to back down, however, and continued to push for more regulation of the derivatives. Then, in June 1998, Rubin went public to denounce her move, eventually recommending that Congress strip the CFTC of its regulatory authority. In 2000, on its last day in session, Congress passed the now-notorious Commodity Futures Modernization Act, which had been inserted into an 1l,000-page spending bill at the last minute, with almost no debate on the floor of the Senate. Banks were now free to trade default swaps with impunity.
But the story didn’t end there. AIG, a major purveyor of default swaps, approached the New York State Insurance Department in 2000 and asked whether default swaps would be regulated as insurance. At the time, the office was run by one Neil Levin, a former Goldman vice president, who decided against regulating the swaps. Now freed to underwrite as many housing-based securities and buy as much credit-default protection as it wanted, Goldman went berserk with lending lust. By the peak of the housing boom in 2006, Goldman was underwriting $76.5 billion worth of mortgage-backed securities - a third of which were subprime - much of it to institutional investors like pensions and insurance companies. And in these massive issues of real estate were vast swamps of crap.
Take one $494 million issue that year, GSAMP Trust 2006-S3. Many of the mortgages belonged to second-mortgage borrowers, and the average equity they had in their homes was 0.71 percent. Moreover, 58 percent of the loans included little or no documentation - no names of the borrowers, no addresses of the homes, just zip codes. Yet both of the major ratings agencies, Moody’s and Standard & Poor’s, rated 93 percent of the issue as investment grade. Moody’s projected that less than 10 percent of the loans would default. In reality, 18 percent of the mortgages were in default within 18 months.
Not that Goldman was personally at any risk. The bank might be taking all these hideous, completely irresponsible mortgages from beneath-gangster-status firms like Countrywide and selling them off to municipalities and pensioners - old people, for God’s sake - pretending the whole time that it wasn’t grade-D horseshit. But even as it was doing so, it was taking short positions in the same market, in essence betting against the same crap it was selling. Even worse, Goldman bragged about it in public. "The mortgage sector continues to be challenged," David Viniar, the bank’s chief financial officer, boasted in 2007. "As a result, we took significant markdowns on our long inventory positions .... However, our risk bias in that market was to be short, and that net short position was profitable." In other words, the mortgages it was selling were for chumps. The real money was in betting against those same mortgages.
"That’s how audacious these assholes are," says one hedge-fund manager. "At least with other banks, you could say that they were just dumb - they believed what they were selling, and it blew them up. Goldman knew what it was doing." I ask the manager how it could be that selling something to customers that you’re actually betting against - particularly when you know more about the weaknesses of those products than the customer - doesn’t amount to securities fraud.
"It’s exactly securities fraud," he says. "It’s the heart of securities fraud."
Eventually, lots of aggrieved investors agreed. In a virtual repeat of the Internet IPO craze, Goldman was hit with a wave of lawsuits after the collapse of the housing bubble, many of which accused the bank of withholding pertinent information about the quality of the mortgages it issued. New York state regulators are suing Goldman and 25 other underwriters for selling bundles of crappy Countrywide mortgages to city and state pension funds, which lost as much as $100 million in the investments. Massachusetts also investigated Goldman for similar misdeeds, acting on behalf of 714 mortgage holders who got stuck ho1ding predatory loans. But once again, Goldman got off virtually scot-free, staving off prosecution by agreeing to pay a paltry $60 million - about what the bank’s CDO division made in a day and a half during the real estate boom.
The effects of the housing bubble are well known - it led more or less directly to the collapse of Bear Stearns, Lehman Brothers and AIG, whose toxic portfolio of credit swaps was in significant part composed of the insurance that banks like Goldman bought against their own housing portfolios. In fact, at least $13 billion of the taxpayer money given to AIG in the bailout ultimately went to Goldman, meaning that the bank made out on the housing bubble twice : It hosed the investors who bought their horseshit CDOs by betting against its own crappy product, then it turned around and hosed the taxpayer by making him payoff those same bets.
And once again, while the world was crashing down all around the bank, Goldman made sure it was doing just fine in the compensation department. In 2006, the firm’s payroll jumped to $16.5 billion - an average of $622,000 per employee. As a Goldman spokesman explained, "We work very hard here."
But the best was yet to come. While the collapse of the housing bubble sent most of the financial world fleeing for the exits, or to jail, Goldman boldly doubled down - and almost single-handedly created yet another bubble, one the world still barely knows the firm had anything to do with.
Goldman Sachs, la grande machinerie des bulles américaines, par Matt Taibbi II/II
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